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Noches de Tantra

Tabla de contenido

Diferencias entra Tantra y Yoga Tradicional: el camino del guerrero o el del indulgente

Al igual que el Tantra, el Yoga también depende de la acción, del método, de la técnica. La acción te conduce al Yoga, pero el proceso es diferente: en el Yoga tienes que luchar, es el camino del guerrero; en el camino del Tantra no hay que luchar sino, por el contrario, hay que ser indulgente, pero con consciencia.

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El yoga es energía moviéndose hacia afuera, el tantra es energía moviéndose hacia adentro

Hay dos tipos de personas: una básicamente masculina y otra básicamente femenina, no biológicamente hablando sino psicológicamente. Para las personas psicológicamente masculinas –agresivas, violentas, extrovertidas—el Yoga es su camino. Para las que son básicamente femeninas—receptivas, pasivas, no violentas—su camino es el Tantra.

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Experimentar el sexo por y con un@ mism@: meditación y totalidad

Cuando estés solo, cierra la puerta de tu habitación y adéntrate en el sexo como en el acto sexual. Deja que todo tu cuerpo se mueva; salta y grita; haz todo lo que te apetezca, con total libertad. Olvídate de todo: de la sociedad, de las inhibiciones, etc. Experimenta en el acto sexual tú solo, meditativamente, pero pon toda tu sexualidad en ello.

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El Tantra: más allá de la neurosis; en busca del humano natural

Sigmund Freud dice en alguna parte que el hombre nace neurótico; es una verdad a medias. El hombre no nace así pero nace en una humanidad neurótica, y la sociedad tarde o temprano lo vuelve neurótico. El hombre nace natural, real, normal; pero en el momento que el recién nacido entra a formar parte de la sociedad, surgen las neurosis.

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El Tantra y la búsqueda del Ser Total

¿Qué hacer para volverse uno? Puedes pensar y darle muchas vueltas, pero eso no te ayudará porque pensar es una técnica que divide. Pensar es analítico: divide, fragmenta elementos. Sentir une, sintetiza, vuelve las cosas uno. Puedes pensar, leer, estudiar, contemplar, pero ello no te ayudará  a menos que retomes tu centro que siente; y eso es muy difícil porque incluso cuando pensamos acerca de ese centro que siente, ¡estamos pensando!

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Vibrar para ser parte de la totalidad

Sopla un fuerte viento y el árbol se agita, incluso las raíces se estremecen; cada hoja se agita. ¡Sé como un árbol! Sopla un fuerte viento…; el sexo es un viento poderoso, una energía fluyendo a través de ti. ¡Estremécete! ¡Vibra! Deja que cada célula de tu cuerpo dance. Así debería ser para ambos. Tu amante también está danzando, cada célula vibrando; sólo entonces os fundiréis. Y ese encuentro no será mental, será una fusión de vuestras bioenergías. 

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Permancer en la emoción para expandir lo positivo y disolver lo negativo

Cuando experimentas alegría, sientes que proviene de afuera. Te has encontrado con un amigo, y, obviamente, parece que la alegría proviene de tu amigo, al verlo. Pero no es así; la alegría está siempre dentro de ti. El amigo es sólo una situación; él ha ayudado a que esa alegría salga, pero estaba ahí. Y no sucede solamente con la alegría, sucede con todo: con la ira, con la tristeza, con el sufrimiento; es así con todo.

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El secreto trascendental del sexo: los tres elementos

En un profundo orgasmo sexual no es el sexo lo que te da la felicidad, es otra cosa; el sexo es sólo una situación. Otra cosa te está dando la euforia, el éxtasis. Esa otra cosa puede dividirse en tres elementos. Pero cuando hablo y describo esos elementos, no creas que los puedes entender. Tendrán que ser tu propia experiencia. Como conceptos no sirven para nada.

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Cuando la masculinidad condiciona a la sexualidad

No recuerdo el momento exacto en que lo aprendí: la sexualidad de los hombres cisgénero* es simple. La creencia, muy propia de la heteronorma, va así: los hombres pensamos en sexo todo el tiempo, queremos sexo todo el tiempo, somos capaces de tener sexo todo el tiempo. Y como así de simple es nuestra psicología, también lo es nuestro performance: queremos meterla, sacarla, venirnos, dormir. Repite esta fórmula cada segundo o tercer día y tendrás a un hombre feliz. Y de eso se trata la sexualidad masculina. Las emociones no importan, no nos afectan. Todo es fácil y efectivo, como tenemos que ser los hombres.

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